viernes, 29 de mayo de 2020

Cádiz, la ciudad desnuda



La pandemia del Covid-19 ha congelado las ciudades de medio planeta. Calles, plazas y monumentos nos ofrecen unas imágenes inéditas que nunca podíamos imaginar. Insólitas, casi irreales. Lugares fantasmales a la espera de que vuelva la normalidad. Las medidas sanitarias y el miedo ante lo desconocido han vaciado estos espacios públicos. Es casi como estar en una película apocalíptica, las pocas personas que hay por las calles son como sombras detrás de una mascarilla. Un gran vacío se ha apoderado de nuestras ciudades y el espacio y el tiempo parecen otros.
Estas sensaciones se acrecientan más si cabe en una ciudad como Cádiz, acostumbrados como nos tiene al bullicio de sus calles y plazas, y ahora desangeladas. Sus edificios, rincones, monumentos y parques son los mismos pero parecen otros. Reconocemos esa luz única de esta ciudad en primavera, pero ahora esta urbe se nos antoja mucho más luminosa. Desprovista  de tener que ser el escaparate de la vida urbana, impresiona este escenario. Pero también el silencio apenas roto por los pájaros. Una ciudad de luz y de silencio. Como siempre, como nunca.




































































jueves, 30 de abril de 2020

Annecy (Francia)



A orillas del lago del mismo nombre, esta ciudad de ensueño de la Alta Saboya disfruta de un entorno idílico, rodeada de agua y montañas nevadas con unos colores únicos. Su casco antiguo evoca muchas historias y desde el principio nos transporta a cuentos y leyendas, por ello muchos visitantes no dudan en situar aquí, sin ningún fundamento histórico, la historia de La Bella y la Bestia. Desde luego lo merece.
Antes que nada conviene dar un paseo por los jardines que discurren paralelos a la orilla del lago con los Alpes en el horizonte. Dicen que sus aguas son las más limpia y transparentes de toda Francia. Tras atravesar el puente de los Amores, sobre el primer canal que vamos a ver, nos dirigimos hacia el interior de esta ciudad de cuento. En el puente sobre el río Thiou disfrutaremos de una de las vistas más simbólicas y emblemáticas del país: el palacio de la Isla. Se trata de un diminuto espacio donde se ubica el antiguo palacio de los condes de Ginebra.
El recorrido por el barrio medieval es una delicia, sobre todo si se tiene la suerte de coincidir con el día de mercado y se puede probar el típico vino caliente. Se puede subir al castillo para tener una visión general con los tejados rojizos