jueves, 31 de octubre de 2019

Zacatecas, plata de la Nueva España



Los españoles fundaron esta ciudad en 1546 tras  descubrir metales preciosos en la región y desde entonces pasó a convertirse en la sostén de la Corona al proveerla de plata durante siglos. Este hecho iba a condicionar el devenir histórico de este fascinante y elegante enclave del antiguo virreinato de la Nueva España cargado de arquitectura colonial, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en medio de un terreno salpicado de cactus al borde de los semidesiertos de norte de México. 
Hay que subir al llamado cerro de la Bufa que despunta sobre la ciudad para disfrutar de una panorámica soberbia  de una masa urbana de cantera rosácea con tejados, calles y callejuelas entre los cuales emergen las torres de sus iglesias. Hasta allí, donde también se encuentra un interesante conjunto monumental, se llega en un funicular que parte de un lugar próximo a la histórica mina del Edén.  
Pero quizá lo más interesante de Zacatecas está precisamente en su entramado urbano. Su centro histórico está abarrotado de magníficos edificios coloniales, una imponente catedral, empinadas calles, señoriales mansiones y rincones llenos de encanto.
No existe una ruta prefijada sino que todo invita a deambular por unas calles con una clara herencia hispana: portales de Rosales, avenida Hidalgo, templos de Santo Domingo y de San Agustín, plaza de Armas y Palacio de Gobierno. Sin duda la verdadera plata de la Nueva España. 











































































lunes, 30 de septiembre de 2019

La Graciosa, la octava isla canaria





Una isla sin coches ni carreteras, con casas blancas y calles de arena, formada por paisajes volcánicos y rodeada de aguas cristalinas. Este lugar existe y está situado al norte de Lanzarote, dentro del archipiélago Chinijo,  declarado Parque Natural. Solo un kilómetro la separa de su isla mayor, y este canal es conocido como el Río. 
Precisamente antes de arribar a sus costas se recomienda subir al denominado Mirador del Río, una obra de César Manrique, para tener una panorámica completa y hacernos una idea de sus dimensiones. Aunque hay que tener un poco de suerte para disfrutar de un día despejado. Para llegar a la Graciosa debemos tomar un barco y hacer una travesía de apenas 30 minutos para llegar al puerto de Caleta de Sebo, donde se encuentra la totalidad de los servicios de la isla. Existe otro enclave denominada Pedro Barba pero entre estos dos núcleos de población apenas superan los 700 habitantes.

El resto son pistas de arenas, paisajes volcánicos y playas de arena amarilla.