jueves, 6 de octubre de 2016

Parque natural de Klaverod en Escania (Suecia)




Dicen los suecos que vagar por la naturaleza es una libertad que está consagrada por la ley y que la regla de oro para ejercer este derecho debe ser no molestar ni destruir. Este máxima lleva a muchos de sus habitantes también a cuidar el medio ambiente y ser respetuosos con el entorno. Pero quizás no exista lugar mejor para comprobarlo que en sus espacios naturales, que pueden ser un buen laboratorio de estas ideas. 
      Escania, la región más meridional de Suecia, acogió el pasado mes de septiembre a senderistas de todo el continente con motivo de los actos finales de Eurorando 2016. La expedición andaluza desplazada por la federación de montañismo a la zona tuvo su campamento base en la ciudad de Helsingborg, y en el parque natural de Klaverod, situado en sus proximidades, se desarrolló la segunda de las caminatas realizadas. 
    Un poco alejados de las costas, sus senderos discurren por el valle de Sorstensdalen, entre robles y hayas, a veces por las riberas de cursos fluviales, y junto a las formaciones rocosas en forma de torres o chimeneas que le han dado fama. 
   En nuestro caso se trató de una ruta circular de unos 15 kilómetros alrededor del pantano Tranerod con principio y fin en la zona de servicios de Klaverods. Se camina en ocasiones por largas hileras de pasarelas de madera y apenas se presentan desniveles, a pesar de que la ruta suele ofertarse como montañosa, porque se sube hasta las crestas de Soderasen, pero en realidad el desnivel es mínimo. El punto más alto tiene 215 metros en la zona de Hojehall, donde se sitúa la torre de observación. La señalización es también óptima con tablas de madera y punto de colores en los troncos de los árboles dentro de este inmenso bosque. Todo ello nos permite disfrutar de un agradable paseo por este país que siempre piensa en verde.






































lunes, 26 de septiembre de 2016

Kullaleden, ruta litoral por el Báltico sueco (tramo Helsingborg-Leberget)




Esta ruta, realizada por la expedición andaluza desplazada a la ciudad sueca de Helsingborg por la federación autonómica de montaña para participar en el encuentro senderista continental y los actos finales de Eurorando 2016, conjuga como pocas elementos urbanos y naturales casi en perfecta armonía. La presencia humana es constante a lo largo de todo el recorrido, sobre todo cuando se pasea por el litoral y a un lado se sitúan varias hileras de las casas de los vecinos. Pero parece que no se rompe el paisaje ni el impacto de las viviendas tan cerca de la línea de costa  parece que llega a alterar el entorno. Estas viviendas parecen volcadas al exterior con grandes ventanales, sin rejas ni muros, buscando desesperadamente la luz, con flores y plantas ofreciendo al caminante su mejor cara.  Incluso se puede decir que puede ser un ejemplo de cómo la presencia de la vida moderna no llega a impactar demasiado en el paisaje ni en el medio natural.  La limpieza del aire contribuye a la sensación de libertad en este entorno urbano y rural al mismo tiempo. 
Esta sensación nos acompaña ya desde el principio, puesto que la ruta parte del propio centro de la ciudad de Helsingborg, por sus magníficos espacios verdes. El gran parque Vikingsberg y la torre de la antigua fortaleza puede ser un magnífico lugar para iniciar la ruta. Una placentera travesía que nos lleva en primer lugar hasta el palacio de Sofiero, propiedad de la corona sueca y que exhiben una gran variedad de especies vegetales. A lo largo de estos primeros kilómetros nos encontramos con algunos centros educativos, guarderías e incluso granjas que también acogen a escolares y que van jalonando en algunos momentos la ruta poniendo de manifiesto que desde una edad muy temprana se insertan el medio natural y se les educa a ser respetuosos con el medio.
La transición entre lo urbano y rural tampoco se puede vislumbrar por la armonía entre ambos elementos. Estamos en el sendero Kullaleden, ruta litoral por el Báltico, calificada de alta calidad por la Asociación Europea de Senderismo, en su tramo entre las ciudades de Helsinborg y Lerberget de unos 23 kilómetros. Sin duda una atractiva propuesta senderista.  
Caminaremos siempre paralelos al mar, al principio por el estrecho de Oresund, casi tocando la costa danesa, y las altas temperaturas, impropias de estos lugares en septiembre, hace casi irresistible la tentación de darse un baño en estas aguas. Pasamos por la reserva natural marina de Grollegrund, donde se reproducen numerosas especies y descansan las aves sobre las rocas ofreciendo fotogénicas estampas. Atravesamos también puertos deportivos, localidades como Viken, pisamos la arena de las playas  y caminamos entre bañistas, incluso por algún camping sin  perder nuestras sensaciones iniciales.
La llegada al municipio de Lerberget  marca el final de este primer tramo de esta ruta tan variada.