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martes, 30 de marzo de 2021

Llanes (Asturias)

 


 Entre el mar y la montaña, se trata de una pequeña localidad de la costa asturiana, con un típico puerto pesquero al pie de la sierra de Cuera.  Esta villa marinera está especializada en la pesca de la langosta y es también un centro veraniego apacible. Muy recomendable para visitar en un día, para hacer un alto en el camino y respirar aire urbano durante nuestras experiencias montañeras por los Picos de Europa.

En la parte más alta su espléndido parque de altura, el paseo de San Pedro, que disfruta de unas privilegiadas panorámicas de la ciudad, sus acantilados y sus bonitas playas arenosas. Pero uno de los símbolos de la ciudad son los Cubos de la Memoria, bloque de hormigón para proteger el puerto que es obra del pintor vasco Agustín Ibarrola.

También podemos dar una vuelta para conocer los palacios, algunos muy conocidos por el cine, para los veraneos de la aristocracia, así como las mansiones de los indianos.

    Asimismo, desde la localidad podemos recorrer los escarpados acantilados con sus magníficas calas.


















jueves, 31 de diciembre de 2020

Lagos de Covadonga hasta el refugio de Vegarredonda

 



Los lagos de Covadonga son el punto de partida de numerosas excursiones, como que va desde el lago de Enol hasta el refugio de Vegarredonda, a los pies del mirador de Ordiales, donde el Parque Nacional de Picos de Europa se adentra en la alta montaña, con magníficas vistas.

        Pero, para los más montañeros, este refugio constituye un punto intermedio del recorrido porque allí se inicia el ascenso al mirador, donde está enterrado el marqués de Villaviciosa impulsor del Parque Nacional de las Montañas de Covadonga, primer espacio protegido en España a principios del siglo XX y germen de la actual reserva natural.  

        Durante todo el recorrido, una de las zonas ganaderas del concejo de Cangas de Onís con cabañas de pastores, e inaccesible para cualquier tipo de vehículos, se experimenta la emoción que solo encontramos en la alta montaña.

        Son necesarios unos 20 kilómetros de recorrido y superar un desnivel de unos 600 metros. 

































 


sábado, 31 de octubre de 2020

Ruta del Cares

 

       


Conocida también como la Garganta Divina, para muchos es uno de los desfiladeros más bellos del continente europeo. Y una de las rutas senderistas más populares y transitadas de la Península Ibérica con abruptos desniveles, paisajes de roca y riscos imposibles. Impresiona la profundidad del valle excavado por las aguas del río Cares, una brecha rocosa con muchos metros de profundidad.

Antiguo camino de pastores, la actual senda, paralela al valle, se hace en 1945 para dar acceso al canal de la central hidroeléctrica que discurre  paralela todo el camino.   

Unos 24 Km. de un sorprendente recorrido, de ida y vuelta, entre las ciudades de Poncebo y Caín. Se parte de Asturias y se entra en Castilla-León. Aunque también se puede hacer al revés. En nuestro caso comenzamos en la localidad asturiana de Poncebo y nada más salir nos encontramos con un duro ascenso de casi tres kilómetros, donde no hay tregua. Llegados arriba, a la zona de los collados, mientras descansamos, podemos disfrutar de una gran panorámica y dedicar un rato a las inevitables fotos encima de estas formaciones rocosas. Nos queda una suave bajada y después iremos llaneando. Pero hay que estar muy atentos y extremar las precauciones, puesto que durante todo el recorrido caminaremos al borde de los precipicios y no existen barandillas.

Existen varios túneles y más adelante atravesamos un total de 3 puentes porque vamos cambiando de una orilla a otra. En el primer puente, llamado Bolín, existe la única fuente del recorrido, y solo unos metros más adelante el de Rebecos, sin duda el más espectacular, una estructura metálica de más de 50 metros que salva la profundidad del valle. Entramos después en una zona de túneles de escasa visibilidad y donde hay andar con precaución por su escasa altura. Pronto llegamos a la presa del pantano y al último puente, donde todo invita a hacer un alto para refrescarse.

En Caín existen servicios para tomar algo y recuperar las fuerzas antes de desandar el camino. Pero resulta un placer,  antes de retomar la misma senda en sentido contrario, meter los pies en las frías aguas del río. La vuelta que tiene que ser más rápida porque ya hemos hecho las fotos de nuestro reportaje y nos ahorramos el desnivel de la ida.