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viernes, 20 de enero de 2017

Capitolio de Washington



           Sin duda uno de los símbolos mundiales de la democracia. Situado en el barrio de Capitol Hill, el Capitolio de los Estados Unidos está en el extremo oriental del National Mall.  De estilo neoclásico, residen en él los dos poderes legislativos de este país, el Senado y la Cámara de Representantes. El edificio se puede ver prácticamente desde cualquier parte de la ciudad porque se encuentra en el corazón de Washington. El perfil de este conjunto es bien conocido por todos con su enorme cúpula rematada por una estatua femenina, sus columnas y la escalinata abriéndose al Mall de la capital americana, todo en un brillante blanco impecable. En sus escaleras exteriores inician su mandato los presidentes de los Estados Unidos con su juramento y acto de investidura.
El recorrido por este complejo cargado de historia empieza en un subterráneo, donde se encuentra el centro de visitantes. Todo aquí es enorme, fastuoso y magnífico. Si la intención de los que idearon este edificio era impresionar, está claro que lo consiguieron porque aquí uno se siente pequeño y asombrado, sobre todo debajo de la gran cúpula, donde se sitúa la famosa Rotonda, una gran sala circular abovedada que se eleva unos 55 metros y que sorprende al visitante por sus dimensiones, que se completó en 1863 y que resultó una gran proeza de la ingeniería, pero también por la colección de obras de arte que la adornan, como ocho grandes murales que describen escenas de la historia de este país. En el interior de la cúpula, la Apoteosis de Washington representa al presidente rodeado de deidades clásicas. Todas las entradas a la Rotonda están flanqueadas por las estatuas de los primeros presidentes. Los muros que soportan la cúpula están decorados estos grandes cuadros que narran los hechos más destacados del nacimiento de los USA. Curiosamente uno de ellos escenifica la llegada de los españoles a América. En el friso de la Rotonda están pintadas algunas escenas de la historia española en América: la llegada de Colón, la entrada de Cortés a México, la de Pizarro en Perú o el entierro de Hernando de Soto.
Se puede ver también la Cámara del Tribunal Supremo, donde se decidieron muchos casos famosos; la sala de las Estatuas tiene la forma de un antiguo anfiteatro y contiene estatuas de prominentes estadounidenses. La visita se puede completar, tras obtener otro permiso en los mostradores, con la Cámara de los Representantes, pero en la aquí está prohibido tomar fotografías.
Dejamos aquí este reportaje fotográfico de este complejo que se ha convertido en un icono del poder y la democracia. 































sábado, 16 de enero de 2016

La huella de John Lennon en Nueva York


Esta ciudad norteamericana ha quedado asociada a la memoria del mítico líder de The Beatles desde que en diciembre de 1980 fuese asesinado en la puerta de un edificio de apartamentos frente al Parque Central. Un nuevo aniversario de su muerte nos lleva a esos lugares que nos recuerdan a este genio de la música del siglo XX.
Las líneas de metro B y C tienen parada en la calle 72 que nos deja justo delante del edificio Dakota. Pero en la puerta de estos lujosos apartamentos están prohibido los homenajes y nada recuerda al músico de Liverpool. Es necesario cruzar de nuevo la calle y adentrarse un poco en el Central Park para encontrarnos con un rincón dedicado a su memoria. Allí, alrededor de un mosaico circular con la palabra Imagine , se reúnen las legiones de seguidores del mítico grupo y se escuchan guitarras, canciones y poemas en su memoria en uno de los más sentidos y espontáneos homenajes a su figura.
Un camino, denominado Strawsberry Fields, atraviesa esta zona del parque en la que se han colocado plantas y árboles de muchos países como símbolo de la paz que quiso defender durante su vida. En este lugar fueron esparcidas las cenizas de John Lennon. Y allí los nostálgicos siguen, 35 años después de su desaparición, rindiéndole tributo. 




                 









sábado, 25 de enero de 2014

Lobos cinematográficos de Wall Street





La casualidad quiso que nuestra visita al distrito financiero de Nueva York coincidiese con el rodaje en sus calles de algunas escenas de la película de Martín Scorsese que estos días se estrena en nuestros cines con notable éxito de taquilla. Por ello pudimos ser testigos de la expectación que levantaba entre todos los turistas la filmación de escenas como en la que el protagonista atraviesa la estrecha calle Nassau, en el corazón de Wall Street, en dirección a la oficina. Un cordón de seguridad nos separaba de las cámaras pero se podía seguir la escena a cierta distancia, así como reconocer a los actores principales.











La película. “El lobo de Wall Street” se inspira en la vida de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), un broker que acabaría en la cárcel después de numerosas prácticas fraudulentas. Retrata el ascenso y caída de este aprendiz de valores al que le enseñaron que lo único importante era ganar dinero. Fundador más tarde de una agencia bursátil, al que el dinero parecía caerle del cielo, aprenderá a saltarse las normas hasta que fue encarcelado por fraude y lavado de dinero. Una historia de grandeza y decadencia ambientada en los años 80 y 90.


Tras rodar la escena repetidas veces para regocijo de los curiosos, llegó la hora del almuerzo. Y de pronto todos los actores y extras se confundieron con el público. Sus figuras nos resultaban familiares al evocar incontables películas. Enchaquetados y raudos en dirección a bancos, bufetes de abogados, corredurías de bolsa o asesorías financieras. Y situados en el centro de esta maraña ya no sabremos a ciencia cierta si estamos en medio de una ficción cinematográfica o más bien en el más real de los mundos. En el corazón de las finanzas mundiales donde nadan estos tiburones financieros. Que hacen y quieren el dinero sin ningún tipo de remordimientos. Porque todo gira alrededor del dios dinero.






Grupos de lobos que se dedicarán a hacer fortuna. Como Belfort y su manada de traficantes de acciones que engañaban a sus compradores como si fueran corderos. Persiguiendo el sueño americano se saltaron tantas reglas que contribuyeron decisivamente a provocar la gran burbuja de 2008 de la que todavía no nos hemos recuperado y que ha dejado a muchos países al borde de la bancarrota. Es la crónica de unos años en los que todo valía con tal de ganar dinero. El ambiente agresivo de los 80 propició prácticas ilegales e hicieron aumentar las OPA hostiles. Algunos amasaron enormes fortunas, otros acabaron en la cárcel por fraude.






Símbolo de la cultura del dinero, en medio de este impresionante bosque de rascacielos, esta zona aglutina a los grandes bancos, corporaciones, la Bolsa y todos los símbolos del poder financiero. No podemos evitar recordar esas imágenes en blanco y negro que nos dejó la Gran Depresión iniciada tras el colapso de 1929. Pero es también la parte más antigua de la ciudad, donde se construyeron las primeras iglesias y los primeros parques. Su nombre procede del muro edificado para evitar que los indios entraran en Manhattan


Pocos cruces de calles han tenido tanta trascendencia en el mundo como el de Wall St. con Broad St. Aquí se encuentran tres edificios históricos: la Federal Hall National Monument, el lugar donde George Washintong fue investido presidente en 1789. Muy conocida su estatua mirando a la bolsa desde unas escalinatas, este edificio de estilo clasicista anteriormente fue Casa de Aduanas y en su interior hay una exposición sobre la Constitución.








El edificio de la bolsa (New York Stock Exchange) es el paraíso de los inversores, el auténtico corazón de las grandes empresas y eje del mundo financiero. Pero desde los atentados de las torres gemelas permanece cerrada a las visitas del público.











Y muy cerca de allí la Iglesia de la Trinidad, construida a mediados del siglo XIX. De estilo neogótico, hoy está muy encajonada y casi empequeñecida por los altos edificios que la rodean. En sus alrededores todavía se escuchan los ecos de la acampada de protesta de los activitas del movimiento Ocupy Wall Street, grupos que nacieron después del 15-O para denunciar el poder casi absoluto que han adquirido en el mundo de hoy las empresas. Y muy cerca de allí la Reserva Federal, el banco de los bancos, que emite la moneda de los Estados Unidos.




En este pequeño espacio, en este cruce de calles estrechas y cortas, se sitúa el corazón de las finanzas mundiales cuyas fluctuaciones tienen una rápida repercusión en todo el planeta.