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sábado, 30 de junio de 2018

Noche de San Juan en la bahía de Algeciras. Hogueras y deseos para recibir el verano.



Durante esta noche muchas personas salen de sus casas para buscar la buena suerte. Con la caída del sol se bañan en el mar o en los arroyos a la luz de la luna. Los cristianos celebran la noche San Juan y otros muchos el solsticio de verano. En nuestro ámbito cientos de personas cumplen con un ritual encendiendo hogueras purificadoras de los malos momentos para que ardan esos recuerdos del viejo año y dejar espacio para todo lo bueno que nos queda por vivir. Fuego y deseos para recibir el verano. 
En la bahía de Algeciras muchas familias y grupos se reúnen en sus playas, en este caso la del Rinconcillo, para compartir esa celebración y se hacen arden todo tipo de muñecos y figuras –los llamados “juanillos”- así como otro tipo de objetos que nos recuerdan esas malas momentos, antes de cumplir con la tradición de un baño nocturno. Es la noche mágica. 

































viernes, 29 de septiembre de 2017

La experiencia de la travesía Gibraltar-Ubrique




Hace ahora 16 años que el rutero ubriqueño Juan Carlos Huércano partió de su pueblo en dirección a la comarca del Campo de Gibraltar sin saber a ciencia cierta adónde lo llevarían aquellos senderos. Había oído decir a su padre que en cierta ocasión por esos andurriales había llegado hasta Algeciras. Por lo que, una noche de septiembre de 2001, se animó a descubrir por su cuenta aquellos caminos, en otro tiempo tan transitados, pero entonces aislados del mundo. Llegado a Jimena, se animó a seguir hasta Castellar, en cuya fortaleza pasó la siguiente noche hasta que la lluvia lo despertó bien temprano. Se propuso continuar y para su sorpresa terminó frente al Peñón de Gibraltar.
Al año siguiente repitió la experiencia sin saber muy porqué y al otro una persona se animó a acompañarle. Poco a poco consiguió que lo siguieran otros senderistas al mismo tiempo que daba forma a lo que iba a ser una apuesta personal. Aquellos caminos que separaban la Sierra gaditana de la colonia inglesa y que habían alimentado tantas historias eran de una belleza extraordinaria. Repitiendo cada año la ruta en un sentido o en otro, llegando incluso a partir desde lo más alto del Peñón, consiguió implicar cada vez a más personas, gracias también a la colaboración de los clubes senderistas por los que ha pasado. Primero fue Tritón de Prado del Rey y posteriormente los 3 Caminos de Ubrique,
Finalmente, el club ubriqueño asumió la organización de una prueba que había sido incluida en 2015 en el calendario  de la Federación Andaluza de Montañismo. En la edición de 2016 fueron unos 90 los inscritos para pasar este año a 180 participantes. A pesar de este rápido incremento, la prueba no ha perdido un ápice de la impronta que le daría su promotor. Nunca ha tenido carácter competitivo y destaca por ese clima de camaradería que llega a contagiar a todos, gozando de merecida fama por la complicidad, cooperación y solidaridad que se establece entre los participantes y entre éstos y la organización.
Tampoco le faltan atractivos paisajísticos, históricos y culturales. Desde el kilómetro cero hasta el último. Una prueba que invita también a compartir experiencias tales como el atardecer a la sombra del Peñón, con la reserva natural presidiéndolo todo, la noche cerrada en la travesía por la Sierra Carbonera, la frondosa vegetación y las arenas del Pinar del Rey, en San Roque, la llegada a la Almoraima y la subida nocturna por la calzada medieval de Castellar hasta su fortaleza y el amanecer con el castillo de Jimena en el horizonte. Posteriormente los senderistas han de enfrentarse al muro que representa la subida de la Asomadillas, para posteriormente emprender la  travesía por el corazón del Parque Natural de los Alcornocales, zona alejada de carreteras y caminos. Y finalmente, experimentar la alegría infinita que representa la visión de Ubrique en la lejanía, las primeras panorámicas del Parque Natural de Grazalema y el recorrido por las calles de la localidad gaditana entre aplausos. Todo ello pasando desde el nivel del mar hasta los 800 metros de cota máxima, desde la  humedad nocturna del Pinar del Rey al calor del último tramo.
Las administraciones públicas también han ido tomando conciencia del potencial de esta prueba. Así, por primera vez los senderistas fueron despedidos por el ministro de Cultura y Deportes de Gibraltar y a lo largo del recorrido fueron saludados por los alcaldes de Jimena y Ubrique. 
El ambiente de colaboración hace posible el sueño de muchos de afrontar una travesía de un centenar de kilómetros. Es el compromiso que suscriben cada año más personas con el deporte, la naturaleza y la cultura.  






















































  

(El reportaje fotográfico recoge la primera parte de la prueba, entre Gibraltar y Jimena de la Frontera)

sábado, 16 de julio de 2016

Río de la Miel en verano


       Resulta sorprendente encontrarse parajes casi vírgenes a solo un par de kilómetros del núcleo urbano de Algeciras. El canuto del río de la Miel se nos presenta como un lugar idílico que nada más pisarlo evoca paisajes tropicales. Conocido también por los algecireños como el camino de las pozas, nos permite refrescarnos en su curso de agua a la vez que caminamos. El río que atraviesa este lugar nace en la Sierra Luna y destaca por la pureza de sus aguas y ha estado históricamente muy unido a la vecina ciudad por los molinos que lo jalonan.
            Esta ruta conjuga como pocas atractivos naturales y culturales. En su recorrido pueden verse las antiguas acequias y sus molinos, el puente de origen medieval que unía la zona con Medina Sidonia y tramos de calzada que conservan el antiguo empedrando, así como las antiguas fuentes.
            La ruta comienza en la barriada del Cobre y sus primeros metros son por una pista forestal rodeado de alcornoques. Hasta que se llega al molino de Escalona y se entra propiamente en este canuto que goza de un microclima. Una vez que se cruza el histórico puente ya no hay vuelta atrás porque ya solo escucharemos el sonido del agua al estar inmersos en el denso y sombrío bosque de ribera en el que alcornoques y helechos son sus actores principales. Caminaremos por la margen izquierda del río para ir dejando a un lado algún arroyo, manantial y un molino hasta que llegamos a las primeras pozas.
        La fotogénica Chorrera es un salto de agua de más de cinco  metros y representa el final de trayecto autorizado y es ideal para darse un chapuzón. Si queremos seguir es necesario un permiso de la oficina de Parque Natural. Lo que sigue es una sucesión de pozas, algunas de ellas escondidas entre helechos, y una profusa  vegetación en forma de túneles naturales donde nos invade la sensación de encontrarnos en un lugar remoto, casi secuestrado del mundo. Otro salto de agua de casi ocho metros, y  conocido como la Cola del Caballo, suele ser el final del trayecto. 
      Sería necesario redoblar los esfuerzos de todos a fin de mantener en su integridad y legar a las generaciones futuras este reducto de selva tropical y que tenemos la inmensa fortuna de poder disfrutar hoy en día