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lunes, 30 de noviembre de 2020

Puertos de Áliva desde Fuente Dé (Picos de Europa)

 


Ruta sencilla con una gran variedad de paisajes   y magníficas vistas por el Parque Nacional de Picos de Europa, en su vertiente cántabra. No le falta nada: paisajes de alta montaña, praderas de altura, donde ya no hay árboles, profundos bosques y rocas desnudas. Desde el circo glacial de Fuente Dé hasta el paisaje agrete y duro de la Alta Montaña.

        Se parte de este extraordinario circo montañoso para tomar el teleférico, conocido por todos como El Cable, que salva un desnivel de 750 metros y nos lleva hasta los 1.834 metros de altura. En el mirador las vistas son sobrecogedoras de este entorno montañoso. De allí parten varias rutas. Nosotros nos decantamos por las de los Puertos de Áliva.

        La pista es ancha y perfectamente señalizada y, salvando una pequeña subida inicial, al llegar al cruce de Horcadina de Covarrobres, y continuar por la derecha en dirección a Espinama,  siempre en descenso. Transitamos por las praderas con los Puertos de Áliva en el horizonte. Pasaremos por el Chalet Real, donde estuvo Alfonso XIII, y por el Hotel Refugio de Áliva, estratégicamente situado para tomarse un descanso.  Retomando la ruta, y ya superado un gran desnivel, nos encontraremos en una zona de pastos, donde veremos ovejas, vacas y caballos y siempre tomaremos los cruces a la derecha. Un poco más abajo, una pasarela de madera sobre el arroyo, nos indica por dónde debemos continuar. A partir de este momento cambia el paisaje, ahora nos veremos inmersos en unos espesos bosques. Un estrecho camino nos lleva hasta el punto de partida, la zona de Fuente Dé, donde nuestra figura queda empequeñecida ante el marco grandioso de su circo glacial del cuaternario y no nos resistiremos a repetir fotos.

        Han sido unos 15 kilómetros y un desnivel de 974 metros. 













































































sábado, 31 de octubre de 2020

Ruta del Cares

 

       


Conocida también como la Garganta Divina, para muchos es uno de los desfiladeros más bellos del continente europeo. Y una de las rutas senderistas más populares y transitadas de la Península Ibérica con abruptos desniveles, paisajes de roca y riscos imposibles. Impresiona la profundidad del valle excavado por las aguas del río Cares, una brecha rocosa con muchos metros de profundidad.

Antiguo camino de pastores, la actual senda, paralela al valle, se hace en 1945 para dar acceso al canal de la central hidroeléctrica que discurre  paralela todo el camino.   

Unos 24 Km. de un sorprendente recorrido, de ida y vuelta, entre las ciudades de Poncebo y Caín. Se parte de Asturias y se entra en Castilla-León. Aunque también se puede hacer al revés. En nuestro caso comenzamos en la localidad asturiana de Poncebo y nada más salir nos encontramos con un duro ascenso de casi tres kilómetros, donde no hay tregua. Llegados arriba, a la zona de los collados, mientras descansamos, podemos disfrutar de una gran panorámica y dedicar un rato a las inevitables fotos encima de estas formaciones rocosas. Nos queda una suave bajada y después iremos llaneando. Pero hay que estar muy atentos y extremar las precauciones, puesto que durante todo el recorrido caminaremos al borde de los precipicios y no existen barandillas.

Existen varios túneles y más adelante atravesamos un total de 3 puentes porque vamos cambiando de una orilla a otra. En el primer puente, llamado Bolín, existe la única fuente del recorrido, y solo unos metros más adelante el de Rebecos, sin duda el más espectacular, una estructura metálica de más de 50 metros que salva la profundidad del valle. Entramos después en una zona de túneles de escasa visibilidad y donde hay andar con precaución por su escasa altura. Pronto llegamos a la presa del pantano y al último puente, donde todo invita a hacer un alto para refrescarse.

En Caín existen servicios para tomar algo y recuperar las fuerzas antes de desandar el camino. Pero resulta un placer,  antes de retomar la misma senda en sentido contrario, meter los pies en las frías aguas del río. La vuelta que tiene que ser más rápida porque ya hemos hecho las fotos de nuestro reportaje y nos ahorramos el desnivel de la ida.