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miércoles, 3 de enero de 2018

Refugios de montaña de la Serranía de Villaluenga



En algunas zonas de esta Serranía la tierra es poco apta para el cultivo, a pesar de ser la actividad agropecuaria su principal recurso y la que ha proporcionado la mayoría de las ocupaciones, junto a algunas pervivencias artesanales.  Todavía a  finales del siglo XIX la Sierra de Cádiz tenía un carácter económico deprimido y casi marginal. Dentro de este ámbito claramente rural, los habitantes de esta zona del interior de la provincia gaditana han padecido un secular aislamiento y el pastoreo se ha presentado históricamente como la única alternativa para una población en clara regresión demográfica.
La ganadería, por tanto, ha representado durante muchos años el pilar de su economía y los usos y costumbres de sus habitantes también han estado ligados a este sector. Pero los pastores tenían que enfrentarse a un medio hostil por la dureza del clima, las dificultades de un terreno extremadamente accidentado y la falta de comunicaciones. Para facilitar su tarea se fueron levantando una serie de pequeñas construcciones de una sola planta junto a pozos de agua para cobijarse en caso de necesidad en un medio tan inhóspito. 
Estas construcciones se encuentran hoy perfectamente integradas en el paisaje e incluso se han convertido en un atractivo más dentro de una zona que poco a poco ha  ido descubriendo su gran potencial natural y turístico y a la que se están acercando numerosos senderistas que hoy pueblan sus históricas veredas en otro tiempo poco transitadas.
En este contexto, la ruta conjunta de los clubes senderistas 3 Caminos de Ubrique y Camino y Jara de Algeciras proponía un recorrido por algunos de esos lugares, que hoy se ha querido rebautizar como la Ruta de los Refugios. Sin duda una atractiva oferta senderista por una zona de cumbres y profundos valles calizos y llanuras de sedimentación  
Nuestra ruta, de unos 20 kilómetros, parte del casco urbano de Villaluenga en dirección al puerto de Las Viña para, a continuación, enfilar hacia los Llanos del Republicano. Desde estas inmensas  llanuras ya podemos divisar la Sierra de Libar, que tenemos que superar por un antiguo paso empedrado en dirección al puerto del Correo, en el límite de las provincias de Cádiz y Málaga. A mitad de ascensión, está perfectamente indicado,  tenemos que girar hacia nuestra derecha para encontrarnos con el primero de nuestros objetivos, que no es otro que el refugio del Puerto del Correo, que nos sorprende por su buen estado de conservación.
Después de una breve parada seguimos ascendiendo hacia nuestro segundo refugio. Caminamos ahora por un valle pedregoso encajonado entre las Sierras de Líbar y Blanquilla. El camino se encuentra jalonado por pequeños hitos de piedra caliza que simulan esculturas por su originalidad y variedad de formas. Pronto llegamos a la Casa de Navazo de Líbar, también conocida como Casa del Pinsapar, por el impresionante ejemplar que hay junto a esta bonita construcción. Un lugar ideal, también, para hacerse la foto de familia los dos clubes senderistas, y que, a pesar de la sequía, conserva sus verdores  
El siguiente objetivo es el Refugio de Barea, más encajonado que los anteriores al estar rodeado de grandes moles. A partir de este punto se emprende el descenso que debe llevarnos a la Casa de la Huerta de Barrida, último de los refugios, y que tiene actualmente actividad ganadera.
Buscamos el Río Barrida y lo encontramos completamente seco, por lo que podemos caminar por su cauce sorteando grandes piedras. Tras ello el paisaje cambia de manera radical porque nos encontramos con una gran masa forestal y se nos antoja que estamos en una zona de transición entre los parque naturales de Grazalema y de Los Alcornocales. Para acceder a la Cañada de los Gamonales, ya dentro del término de Ubrique, tenemos que pasar por la zona conocida como Retamoso.
Tras un pequeño tramo por el asfalto de la carretera de Cortes de la Frontera, llegamos a los Veinte Pilares, con Ubrique en el horizonte, y  donde 3 Caminos nos obsequia con una merienda, que sella una vez más la hermandad que existe desde hace años entre los dos clubes.














































































miércoles, 28 de octubre de 2015

"Ruta de los aljibes de las Sierras de Ubrique y Villaluenga" por Juan Manuel Román García



     Por todos es sabido que la Sierra de Cádiz es la comarca que mayor pluviometría aporta a las estadísticas nacionales, concretamente 2200 l/m² en Grazalema de media anual aproximadamente. Pero la estructura cárstica de la zona hace que este agua no permanezca en la superficie, sino que se filtre a través de acuíferos subterráneos, por lo que los veranos representan desde tiempo inmemorial un verdadero obstáculo para nuestros ganaderos. Para suplir esa carencia desde hace siglos se construyeron una serie de aljibes a lo largo de esta Sierra
Por ello hemos organizado una ruta, acompañados por los compañeros de los clubes senderista 3 Caminos de Ubrique y Camino y Jara de Algeciras,  para conocer los aljibes de los términos de Ubrique y Villaluenga del Rosario, hasta un número de nueve aljibes, y uno de los  nacimiento de abastecimiento de la población de boca de la primera localidad.  
El aljibe es una estructura de obra semi enterrada. Su agua suele proceder de la lluvia recogida en los tejados de las casas cercanas,  del propio tejado del ajibe y de las acogidas del entorno canalizadas hasta él. También los hay naturales, en vasos que  la misma piedra retiene y un sistema de polea extrae el agua para abrevar el ganado. 
Con este motivo, y aprovechando las primeras aguas otoñales, que para un ubriqueño implica el transito entre las fiestas septembrinas, de final de verano, y la navidad, y que viene marcada por una fecha principal, el día de los Paseos, ya entrados en noviembre, muy al principio,  y donde los niños degustan los manjares de los frutos de otoño,  y los adultos el fruto de la vid. Además de compartir jornada con amigos y familia, eso es precisamente lo que hicimos este sábado, suponía un anticipo del puente de los Santos, que adelantamos una semana. Compartimos una jornada memorable con nuestros amigos senderistas de Camino y Jara. No faltaron los frutos secos, cogidos in situ de los nogales, más bien a los pies de los mismos,  por lo tardío de la fecha, y un poco adelantados a la fermentación del mosto joven, y por ello,  el pacharán hizo simbólicamente de urdidor de encuentros e inspiró a los de uno y otro lado a compartir las viandas. 
El paseo fue espectacular, a mi entender, fueron unos 18,6 Kms. con un desnivel acumulado subiendo de 1103 m  y bajando de 1129 m. Más o menos como los estadios de una relación amorosa, fuerte al principo, Ubrique El Alto con las ruinas de Unrica,  perdida entre lentiscos, caleras, altares improvisados, el Llano de la Munición, las cruces talladas en la senda que dirige al Paso de los Carboneros, los Pedernales (aquí conocidos por los pernales)  y la Cruz de la Vieja, en honor de la pobre Isabel Barea, despeñadas hace años por esos riscos.  Suave y cálida en su trayecto,  Manga de Villaluenga, aljibes del Chaparral, bajo y alto, la Magdalena, del Médico, y por último los aljibes del cerro  de Algarrobal y aspera pero no exenta de belleza al final, con su pedregal calizo,  para concluir con una eclosión lúbrica que sólo da el líquido elemento a las faldas de la Merga en la Casa del tío Paco, y por último el acuífero del Algarrobal. 
Quiero expresar nuestro agradecimiento a nuestros paisanos en la diáspora:  Manuel Clavijo, Guillermo Salas, Manuel Díaz , Rivera y Antonio Morales, alma mater de este encuentro, a Alfonso Natera por sus múltiples participaciones en nuestra Carrera Popular de los compañeros de las Nutrias Pantaneras, que estos días precisamente alcanzó su vigésima segunda edición, a Amador, Paqui, Daniel, Víctor y por supuesto a Alberto Escalona que con su presencia ruta tras ruta, compartidas con nosotros , respaldan nuestra pequeña aportación a esta actividad que como diría uno que yo me sé,  ha venido a quedarse.  
Nos vemos en Las Esclarecidas.
(Juan Manuel Román García es miembro del Club Senderista 3 Caminos).