miércoles, 30 de marzo de 2022

Parque Minero de Riotinto

 


Un paisaje singular y una cuenca minera trabajada desde hace  cinco mil años. Las diferentes etapas de este enclave de la provincia de Huelva se han querido recoger en el actual Parque Minero de Riotinto.

A finales del siglo XIX fue adquirida por la compañía inglesa Rio Tinto Company Limited que transformó el paisaje, dando lugar al aspecto que esta histórica cuenca presenta hoy. El centro de visitantes está instalado en el antiguo hospital de la compañía. Allí además de numerosos objetos se ha reproducido una mina de la época romana.

La presencia inglesa trajo también las industrias químicas y la red ferroviaria. Y viajar en un tren por un trazado del siglo XIX paralelo al río Tinto es por sí sola una experiencia. También adentrarnos en la antigua galería de la Mina Peña de Hierro que nos lleva hasta la corta a cielo abierto, lugar donde nace el río y donde se desarrollan las investigaciones de la NASA. También se visita la Mina Corta Atalaya con unas dimensiones que sorprenden y una referencia de la mimería que se ha convertido en un símbolo de la zona.

La visita se puede completar la casa 21 perteneciente al barrio residencial inglés.


















































jueves, 24 de febrero de 2022

Jungfrau, Suiza. Techo de Europa.

 


La estación de ferrocarril más alta de Europa que nos lleva hasta un complejo excavado en la roca que contiene una plataforma y observatorio meteorológico con vistas sobre los tres picos emblemáticos de los Alpes suizos (Jungfrau, Eiger y Möch).   

Desde una terraza situada a 3.571 metros de altitud se puede apreciar en toda su magnitud el espectacular glaciar Alesth, una lengua de casi 24 kilómetros de longitud. El complejo contiene una gruta de hielo, exposiciones, esculturas y un espacio reservado para recorrer  estos parajes nevados todo el año.

El tren cremallera que nos lleva hasta allí es toda una experiencia. Partimos del valle de Lauterbrunnen para ascender hasta la estación intermedia de Kleine-Sheidegg a más de dos mil metros de altitud. Desde allí se toma el funicular final que debe salvar un gran desnivel en solo 9 kilómetros, 7 de ellos por un espectacular túnel por la entrañas de los Alpes.

Una vez arriba, el espectáculo es soberbio. Estamos en uno de los techos del viejo continente, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. 

Solo nos queda disfrutar de la grandiosidad de estos horizontes de nieves eternas.