jueves, 27 de septiembre de 2018

Rocamadour (Francia)






Este pequeño pueblo medieval es uno de los lugares más visitados por los franceses. Aferrado a los afilados riscos  de la garganta del río Alzou, su imagen es una de las más conocidas y repetidas en guías turísticas. Fundada por un ermitaño como lugar de retiro, desde el siglo XII es uno de los enclaves de peregrinación del mundo cristiano.                              
La leyenda dice que se aprovechó la cercanía del Camino de Santiago para desviar a este lugar a los peregrinos y con el dinero que dejaban se aprovechó para construir 12 santuarios excavados en la roca, de los que se conservan siete hoy. El más importante el de la Virgen Negra. La ciudad tiene una única calle y está presidida por un castillo con vistas magníficas sobre los acantilados. Desde allí vemos que el pueblo está incrustado en la roca y con niveles superpuestos. Casi desafiando la gravedad. Después se puede bajar por el Camino de la Cruz hacia el santuario para llegar a la puerta de San Marcial por la que accedemos a una plaza de construcciones religiosas. Algunas de estos edificios, están declarados Patrimonio de la Humanidad. Sin duda el lugar más interesante de esta población que nos transporta enseguida a otra época y nos asombra por el lugar donde está construida.







































martes, 28 de agosto de 2018

Belchite, las ruinas de la Guerra Civil




Se cumplen 81 años de la batalla de Belchite. Una operación iniciada por el ejército republicano para aliviar la presión del Frente Norte y evitar la caída de Bilbao y Santander y que iba a convertirse en uno de los episodios más sangrientos de la Guerra Civil Española con más de 5.000 muertos y 3.000 detenidos.
El sitio, iniciado en agosto de 1937, pronto se convirtió en asalto y sus calles en campo de batalla. Una lucha casa por casa en una pequeña población que parecía la llave para tomar Zaragoza.  Tras una efímera victoria republicana, fue tomada por las tropas sublevadas seis meses después. Finalizado el conflicto bélico, Franco prohibió que se reconstruyera para que quedara como la ciudad mártir del bando nacional y prueba de los excesos del bando vencido, prometiendo la construcción de un pueblo nuevo. En sus proximidades se creó un campo de concentración, que alojó a parte de la población, familiares de izquierdistas locales, así como a centenares de prisioneros de guerra en condiciones extremas ocupados en la construcción del nuevo Belchite.
Al mismo tiempo muchos supervivientes tuvieran que seguir viviendo a duras penas entre las ruinas hasta que se construyó el nuevo pueblo en 1954, iniciándose entonces un penoso traslado que se iba a prolongar durante diez años. 
Sin embargo, las promesas no fueron acompañadas de medidas de conservación del histórico pueblo. Y hasta 2002 esta ciudad que simboliza como pocas los horrores de la guerra no fue declarada Bien de Interés Cultural y cinco años después protegidas sus ruinas con una valla. 
Al visitar sus calles y casas son perceptibles las huellas del abandono y del expolio. Sobrecoge recorrer su trazado mudéjar, con una arteria  principal, la calle Mayor, y otras estrechas y tortuosas, así como lo que queda de sus iglesias y conventos, ejemplos del mudéjar aragonés. Actualmente la oficina de Turismo organiza visitas guiadas y la localidad se ha hermanado con Oradour-sur-Glane, ciudad francesa cuya población fue masacrada por el ejército alemán.

Hasta Belchite acuden cada año miles de visitantes de todas las nacionalidades atraídos por los ecos de la Guerra Civil y que han convertido esta localidad, cuya población se vio atrapada en medio de una batalla más simbólica que estratégica, en un lugar de memoria. 


























































domingo, 29 de julio de 2018

Toulouse, la memoria del exilio republicano español en Francia



Recientemente el ayuntamiento de esta ciudad francesa ha emprendido algunas iniciativas para dar a conocer los lugares más emblemáticos del exilio español. Coincidiendo con el final de la Guerra de 1936 Toulouse acogió a más de 20.000 españoles y en los años posteriores se convirtió en la indiscutible capital del exilio con las sedes de las principales organizaciones políticas y sindicales. Allí celebraron muchos de sus congresos y en numerosos lugares públicos se reunían los exiliados para mantener largas discusiones, convirtiéndolos así en su particular Parlamento, y en sus alrededores se vendían periódicos como CNT, Mundo Obrero y El Socialista. Por ello esta ciudad ha acogido esta legado como propio. Muchos de sus actuales vecinos tienen sangre española y muchos más hablan español. 

        En la calle Taur se encuentran las antiguas sedes del PSOE y UGT  y en su patio interior se celebró el decisivo congreso de 1972, que hoy acoge a la Filmoteca de Toulouse. En un edificio de la la plaza Saint Sermin estaba uno de los lugares de reunión del PCE y en la calle Belfort el Secretariado de la CNT. En la rue de l´Étoile, a iniciativa de los anarcosindicalistas, se creó el Ateneo Español. Asimismo, podemos reconocer espacios públicos como la plaza del Capitolio y de Wilson y el muelle de los Exiliados como lugares de reunión y de grandes manifestaciones. Y todavía funciona el antiguo Hospital Varsovia, llamando hoy Joseph Ducuing, creado por guerrilleros del PCE. Asimismo, en el cementerio de Rapas se encuentran enterrados numerosos exiliados, entre ellos Federica Montsey, dirigente de la CNT y primera mujer ministra en España.

         En muchos de estos lugares se han instalado placas con textos explicativos en francés y español para mantener viva esta memoria. Una historia en muchos aspectos olvidada en España pero a la que Toulouse no ha querido renunciar porque en sus calles, tiendas y escuelas resuena la memoria de una ciudad que un cantante local ha definido como el Cuerno de España.