domingo, 22 de noviembre de 2015

Esclarecidas del Campo de Gibraltar

  

El conjunto de sierras que rodea la fachada litoral del Campo de Gibraltar determina el clima de esta zona porque actúa a modo de muralla que hace que los vientos húmedos dominantes descarguen sobre esta cadena montañosa. Ello da lugar a un microclima que permite que, sólo a  unos kilómetros de Algeciras, nos encontramos con los bosques de nieblas y las gargantas más bellas del Parque Natural de los Alcornocales. 
Las elevaciones conocidas como las Esclarecidas dominan algunas de las vertientes de este entorno privilegiado. Se puede acceder por varios lugares para disfrutar de limpias y espectaculares panorámicas de las profundidades de estas gargantas, la bahía de Algeciras y el Estrecho. Incluso los días de nubes bajas, como fue nuestro caso, el entorno no pierde atractivo, sino que en su estado natural nos permite respirar y sentir la naturaleza en estado puro.  
Por otra parte, la naturaleza típica de estos canutos es la de alcornocal con helechos y bosques de galerías. La vegetación es alta y espesa. 
La salida conjunta de los clubes senderistas Camino y Jara de Algeciras y los 3 Caminos de Ubrique nos llevó hasta las Esclarecidas Altas con subida a través de la garganta de Fuensanta y bajada por el río de la Miel. Para muchos de nosotros todo lo que puede depararnos estos montes viene asociado a la figura del rutero Paco Cabrera. Su identificación con el paisaje resulta inevitable para los que hemos conocido este entorno de su mano. En un medio en el que se mueve como nadie, practica de alguna manera lo que podemos denominar como “senderismo de autor”, porque él mismo ha abierto veredas, ha recuperado otras centenarias que se estaban perdiendo, y para ello ha colocado hito y señalizado rutas, ha dado nombre a fuentes y manantiales y a numerosos lugares emblemáticos. Incluso ha conservado la memoria de los antiguos habitantes de la zona. Una experiencia creativa porque siempre parece que estamos descubriendo un entorno, en muchos aspectos aislado, que no para de depararnos sorpresas.
La salida de nuestra caminata fue en la barriada algecireña de el Cobre. Tras aproximarnos al campo de tiro, hoy en desuso, y detenernos en el llano, o huerto, de los Mellizos, se atraviesa el  arroyo Matapuercos, en esta ocasión sin demasiadas dificultades porque no venía cargado de agua. A partir de ahí se toma un tramo de restos empedrados de la Trocha, antiguo camino que unía Algeciras con el oeste de la provincia gaditana evitando la costa. Una zona antaño muy transitada y cuyo testimonio principal es el ventorrillo de la Trocha, aunque hoy  en ruina, todavía visible. Se sigue por este un carril en dirección norte para desviarse a la izquierda buscando los restos del antiguo balneario de Fuensanta, Se trata de un enclave que conoció su esplendor en el siglo XIX y que conserva algunas estructuras de lo que fue un complejo de relativa importancia. Un poco más abajo se encuentra la fuente de aguas sulfurosas. Tras superar de nuevo el arroyo, penetramos en una zona muy frondosa y que, aunque perfectamente marcada, hay que tener mucho ojo para no perderse, por lo que hay que caminar muy atentos. Estos caminos nos llevan hasta las Esclarecidas Medias. Nos encontremos en el vértice entre la garganta que hemos subido  y el río de la Miel. Un cortafuego puede servir para orientarnos y continuar otra vez en dirección norte por estas cretas. Nos espera un nuevo y exigente ascenso hasta la cumbre de las Esclarecidas Altas, que en su cota máxima alcanza los 600 metros. La visibilidad no era buena y nuestro horizonte por tanto limitado. Pero dominamos la cabecera del río de la Miel que parece un manto de vegetación a nuestros pies. 
A partir de ahí, y tras reponer fuerzas en medio de un bosque de alcornoques, se inicia una bajada hacía el río de la Miel. Detrás de nosotros vamos dejando el carril de las Corzas, al que no hemos llegado, y a un lado el sendero de los Prisioneros. Todavía no vemos el curso fluvial, pero lo escuchamos porque bajamos por su vertiente izquierda. Hasta que nuestro guía decide abandonar este vereda principal para coger otra que pocos conocen y que desemboca directamente en la rivera. Este tramo final de la caminata resulta sorprendente. Nos esperaba una sucesión de saltos de agua en medio de una vegetación que nos ofrece toda las gama de verdes imaginables propios de estos bosques de galerías. Un lugar casi de cuento. En sus verdores y humedades, sin duda uno de los rincones más bellos del Parque Natural. 

Antes de regresar al punto de partida, tras esta ruta circular, todavía nos quedaba recorrer los restos del molino del Águila y atravesar el histórico puente de la Miel.    















                                     



































































miércoles, 28 de octubre de 2015

"Ruta de los aljibes de las Sierras de Ubrique y Villaluenga" por Juan Manuel Román García



     Por todos es sabido que la Sierra de Cádiz es la comarca que mayor pluviometría aporta a las estadísticas nacionales, concretamente 2200 l/m² en Grazalema de media anual aproximadamente. Pero la estructura cárstica de la zona hace que este agua no permanezca en la superficie, sino que se filtre a través de acuíferos subterráneos, por lo que los veranos representan desde tiempo inmemorial un verdadero obstáculo para nuestros ganaderos. Para suplir esa carencia desde hace siglos se construyeron una serie de aljibes a lo largo de esta Sierra
Por ello hemos organizado una ruta, acompañados por los compañeros de los clubes senderista 3 Caminos de Ubrique y Camino y Jara de Algeciras,  para conocer los aljibes de los términos de Ubrique y Villaluenga del Rosario, hasta un número de nueve aljibes, y uno de los  nacimiento de abastecimiento de la población de boca de la primera localidad.  
El aljibe es una estructura de obra semi enterrada. Su agua suele proceder de la lluvia recogida en los tejados de las casas cercanas,  del propio tejado del ajibe y de las acogidas del entorno canalizadas hasta él. También los hay naturales, en vasos que  la misma piedra retiene y un sistema de polea extrae el agua para abrevar el ganado. 
Con este motivo, y aprovechando las primeras aguas otoñales, que para un ubriqueño implica el transito entre las fiestas septembrinas, de final de verano, y la navidad, y que viene marcada por una fecha principal, el día de los Paseos, ya entrados en noviembre, muy al principio,  y donde los niños degustan los manjares de los frutos de otoño,  y los adultos el fruto de la vid. Además de compartir jornada con amigos y familia, eso es precisamente lo que hicimos este sábado, suponía un anticipo del puente de los Santos, que adelantamos una semana. Compartimos una jornada memorable con nuestros amigos senderistas de Camino y Jara. No faltaron los frutos secos, cogidos in situ de los nogales, más bien a los pies de los mismos,  por lo tardío de la fecha, y un poco adelantados a la fermentación del mosto joven, y por ello,  el pacharán hizo simbólicamente de urdidor de encuentros e inspiró a los de uno y otro lado a compartir las viandas. 
El paseo fue espectacular, a mi entender, fueron unos 18,6 Kms. con un desnivel acumulado subiendo de 1103 m  y bajando de 1129 m. Más o menos como los estadios de una relación amorosa, fuerte al principo, Ubrique El Alto con las ruinas de Unrica,  perdida entre lentiscos, caleras, altares improvisados, el Llano de la Munición, las cruces talladas en la senda que dirige al Paso de los Carboneros, los Pedernales (aquí conocidos por los pernales)  y la Cruz de la Vieja, en honor de la pobre Isabel Barea, despeñadas hace años por esos riscos.  Suave y cálida en su trayecto,  Manga de Villaluenga, aljibes del Chaparral, bajo y alto, la Magdalena, del Médico, y por último los aljibes del cerro  de Algarrobal y aspera pero no exenta de belleza al final, con su pedregal calizo,  para concluir con una eclosión lúbrica que sólo da el líquido elemento a las faldas de la Merga en la Casa del tío Paco, y por último el acuífero del Algarrobal. 
Quiero expresar nuestro agradecimiento a nuestros paisanos en la diáspora:  Manuel Clavijo, Guillermo Salas, Manuel Díaz , Rivera y Antonio Morales, alma mater de este encuentro, a Alfonso Natera por sus múltiples participaciones en nuestra Carrera Popular de los compañeros de las Nutrias Pantaneras, que estos días precisamente alcanzó su vigésima segunda edición, a Amador, Paqui, Daniel, Víctor y por supuesto a Alberto Escalona que con su presencia ruta tras ruta, compartidas con nosotros , respaldan nuestra pequeña aportación a esta actividad que como diría uno que yo me sé,  ha venido a quedarse.  
Nos vemos en Las Esclarecidas.
(Juan Manuel Román García es miembro del Club Senderista 3 Caminos).